
Pese a buscar por todos los rincones insólitos de la casa, no lograba encontrarla.
Descubrí cosas extraviadas cuya existencia había olvidado, sin avistar ningún rastro de ella.
De no ser por la ocurrencia de la mariposa amarilla, de esconderse en el baúl de los juguetes, no habría hallado nunca a mi sombra perdida.
-Fabiana Calderari

Desde una ventana observé despavorido el fatal descubrimiento.
Ellos no percibían mi presencia.
Mi esposa estaba tendida en la cama.
Él junto a ella. Conocía sus gustos específicos. La complacía.
Desnudaban, descaradamente, una intimidad que me había llevado años desentrañar.
Ante este sombrío cuadro de irrealidad, no volveré a entrar, ninguna vez, en los sueños de mi mujer.
-Fabiana Calderari