La Jeringa

por el 11 Marzo 2010 — Categoria . López Guerra, Oscar,DEL CONCURSO

La lluvia resbala su torrente por la calle de tierra.
El agua que pasa canta sus penas y me remonta a otras lluvias que también lloraron cuesta abajo sus desventuras.
Y te veo parado ahí, con tus ocho años a cuestas, sonriendo tu felicidad despreocupada de niño pobre, para quien todo el mundo se reduce a chapotear descalzo en aquel riachuelo espeso y suelto como tus sueños incipientes.
Y el brutal contraste me deslumbra y me desconcierta, pues ahora, veinticinco años más tarde, nuevamente te observo de pie en medio de un torrente de luces, de dinero, de poder, sin que nadie pueda convencerme de que el agua de la fama que baña tus pies no es igual de espesa y sucia como los charcos de tu infancia.

En tus ojos oscuros como tu conciencia hay un dejo de nostalgia amarga, de culpa infinita que ningún mar de lágrimas podrá borrar.
Salve Rey de la droga. Lo lograste.
Pero la corriente se llevó tus mejores momentos, tus amigos de siempre, tu conciencia de infante, tus sueños de humanidad.
¿Qué harás hoy cuando cierres los ojos e intentes dormir?
Verás otro arroyo. Una larga fila de gente arrastrada por el vicio que vendes, por la muerte que entregas, por la felicidad que estafas.
Ah, si la acequia pudiera invertir su cauce y correr cuesta arriba. Si pudiéramos chapotear descalzos y lavar los sueños, quizá yo no sería un suicida a pausas.
Quizá tú no serías un verdugo social.

-Oscar López Guerra