
Después de dos meses de caminar sin descanso el peregrino vio por fin la silueta de la Catedral de Santiago. Excitado y satisfecho se echó a descansar un rato.
Cuando despertó sintió un frío extraño. El sol tenía una gran mancha y el borde con llamas blancas.
Se arrodilló y mirándolo fijamente rogó a Dios que no estropeara su última etapa. Pero cuando terminó de rezar ya no veía nada.
-Miriam Chepsy

Sin poder controlarse, aparece nítida en su mente la imagen de aquella noche en que, desoyendo sus ruegos, lo hizo desaparecer enterrándolo más allá de su memoria.
Muchos años han pasado. Hoy, su atractivo cuerpo se siente como un muñeco sin contenido. En un flash-back instantáneo visualiza su trayectoria, su rol ascendente en la empresa, su familia impecable.
Se mira en el espejo y detrás de su figura bronceada y elegante ve emerger amenazadora, reclamando su espacio, la imagen de ese joven poeta que, olvidado ex - futuro posible, había aniquilado.
-Miriam Chepsy