El bello animal indefinido
Rosita madrugó el lunes y, apresurada, se bañó.
Los lunes tenía que ir al colegio, pero ella corrió al campo porque tenía la certeza de que era sábado, su día libre.
Cuando saltaba entre los matorrales, sobre un árbol, descubrió un gato tratando de mirar al cielo.
¡Qué bello perro!, se dijo, y trenzó amistad con él.
En la tarde regresó a casa, llevando al animal tras de sí.
Su madre, al verla venir, le habló: Es gracioso el tigre que te acompaña.
Por la noche, su padre llegó cansado del trabajo y Rosita quiso mostrarle su amigo. El padre, estuvo alegre porque su hija tenía un compañero y le recomendó: Cuida mucho de tu zorro para que siempre esté contento.
Durante los días siguientes, muchos vecinos de Rosita quisieron conocer el oso que ella guardaba en su casa, y algunos quedaron asombrados al ver un cóndor sin plumas.
-Luis Fernando Macías



