
Mefistófeles, como un acto más de perversión, decidió venderle su alma inmortal al doctor Fausto, quien le procuró vejez, ignorancia y nulos poderes mágicos. Con ello, Mefistófeles acrecentó su virtuosismo: nunca hasta entonces odio tanto a la humanidad; nunca hasta entonces se sintió tan dichoso. Felicidad sólo comparable con el horror de su condena: vivir en el cielo.
-Marcial Fernández
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Estaba a punto de concluir su novela cuando una luz funesta estalló en el escritorio, que apestaba a meses de encierro. La señora Huxley, mientras abría la puerta, comenzó a vociferar:
—¡Amor, dicen las noticias que se viene el fin del mundo! Aldous la miró sobresaltado:
—¿Cómo? ¿Hay dos? ¿No es feliz? Dejáme solo, querida, que ahora voy a tener que escribir el otro.
-Paola Cescón

Se pasó la vida buscando un pedazo de tierra donde plantar un árbol. Nunca consiguió cavar el hoyo. Los suelos permitidos fueron siempre demasiado alcalinos, de excesiva arena, secos o por de más mineralizados.
Pero ayer en la distancia, percibió una gran masa de humus negro. Le pareció terreno fértil para asentar rizomas sensitivos. Dispuesto a la obra, buscó pico y pala. Se sorprendió. No pudo levantar los pies del piso, sin pretenderlo, había enraizado en su presente.
Tanta búsqueda para descubrir que el roble sombreaba protecciones desde siempre.
-Alejandro Gelaz

Y llegó a la montaña donde moraba el anciano. Sus pies estaban ensangrentados de los guijarros del camino, y empeñado el fulgor de sus ojos por el desaliento y el cansancio.
—Señor, siete años ha que vine a pedirte consejo. Los varones de los más remotos países alababan tu santidad y tu sabiduría. Lleno de fe escuché tus palabras: “Oye tu propio corazón, y el amor que tengas a tus hermanos no lo celes.” Y desde entonces no encubría mis pasiones a los hombres. Mi corazón fue para ellos como guija en agua clara. Mas la gracia de Dios no descendió sobre mí. Las muestras de amor que hice a mis hermanos las tuvieron por fingimiento. Y de ahí que la soledad obscureció mi camino.
El ermitaño le besó tres veces en la frente; una leve sonrisa alumbró su semblante, y dijo:
—Encubre a tus hermanos el amor que les tengas y disimula tus pasiones ante los hombres, porque eres, hijo mío, un mal actor de tus emociones.
-Julio Torri

Hace poco tuve una pesadilla terrible. Soñé que la madre Dolores me ponía unas cuentas larguísimas que nunca me salían. Sumaba una columna y me olvidaba cuánto llevaba, y tenía que empezar de nuevo y los ojos de la madre Dolores se ponían rojos como los de los monstruos de los dibujos. Como me puse a llorar la madre me cogió de las orejas y con su carcajada de bruja me encerró en el cuarto oscuro hasta el día siguiente.
Mi esposa no me cree y quiere saber dónde estuve toda la noche.
-Fernando Iwasaki

Un día la ciudad desapareció. De cara al desierto y con los pies hundidos en la arena, todos comprendieron que durante treinta largos años habían estado viviendo en un espejismo.
-Jairo Aníbal Niño

La ve empapada de sudor formando una sola carne con aquel hombre.
Atormentado se revuelca en las sábanas. Sufre, los celos lo sacuden, lo llenan de ira. Destruye aquella imagen con golpes violentos. Ve con frialdad como su mujer expira entre sus manos.
Suena el despertador. Envuelto en esa sensación amarga que le produjo la pesadilla abre los ojos… a su lado yace muerta una desconocida.
-Delfín Beccar Varela
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Abejas y abejos, ardillas y ardillos, arañas y araños, cigarras y cigarros, focas y focos, golondrinas y golondrinos, jirafas y jirafos, lampreas y lampreos, langostas y langostos, merluzas y merluzos, morsas y morsos, moscas y moscos, nécoras y nécoros, nutrias y nutrios, ranas y ranos, ratas y ratos, truchas y truchos, urracas y urracos, os saludo a todas y a todos, y os vaticino que, tal como se están poniendo las cosas en este planeta, tenéis los días contados.
-José María Merino

Tuvo un sueño perfecto, con solo decirlo lograba dar forma a cada uno de los componentes del cosmos. ¡Ensoñación Divina! podía crear desde una molécula hasta el más complejo de los seres.
De a poco el sueño se fue derrumbando. Ya no podía dominar ese mundo, las imágenes se transformaban, el orden devenía en caos. Perdió el control, se había convertido en un mero espectador sufriente.
Aterrado decidió despertar. El Apocalipsis barrió aquel mundo onírico. Miró a su alrededor, era un espíritu en medio de la nada.
-Delfín Beccar Varela

Tras el estruendo volvió al mundo ido de su propia existencia. ¿Hay otras realidades? No le importó el desastre, ni los heridos en el afuera. ¿Un atisbo de otro espacio? Ignoraba el caos, pétreo. ¿Otro tiempo? Un segundo ajeno a todo horario.
Aparecieron las ambulancias, policía e incluso los medios. Todo era movimiento y sonido ante el hueco en el que antes hubo un ventanal. Él, sobreviente. ¿ Es todo proyección?. Por momentos sonreía, otros lloraba, no por tristeza o dicha, sino porque así respondían sus emociones.
En la calle asistían a las víctimas y acordonaban la zona a los transeúntes exceptuando a la prensa. Una aglomeración de reporteros relataban los hechos en la prisa del directo. Uno de ellos localizó a la víctima. Trepando los escombros lo abordó en la escena.
- Buen hombre ¿ puede explicar a la audiencia lo sucedido?
El manso frunciendo el cuerpo respondió ecuánime.
-No sé, ahora soy áquel que simplemente observa.
-Alejandro Gelaz