Propiedades del colibrí

por redacción el 18 Diciembre 2009 — Categoria * TODOS, . Madrazo, Jorge Ariel

–Diga su última voluntad –conminó el jefe del pelotón.
–Deseo que cada soldado piense durante cinco minutos en un colibrí.
Así lo hicieron. Luego, ninguno osó oprimir el gatillo.
-Jorge Ariel Madrazo

Para ser dos

por redacción el 15 Diciembre 2009 — Categoria * TODOS, . Serrano Cueto, Antonio

Se rozaron en la puerta del mismo cine, cerrado ya el crepúsculo otoñal, pero no lo supieron. Compartieron la misma mesa en la misma terraza del bar, bajo la sombra colgante de los naranjos, pero no lo supieron. Durmieron en la misma cama del mismo hotel parisino (el Sena soñaba a su antojo), pero no lo supieron. Corrieron parejos por la arena de la misma playa, sus sombras fugaces a porfía, pero no lo supieron. Lloraron las mismas muertes, idénticas ausencias encorvaron sus cuerpos, pero tampoco lo supieron. Les faltó participar del mismo tiempo, porque para ser dos no basta la acercanza fantasmal en el espacio.

-Antonio Serrano Cueto

Adivinación

por redacción el 15 Diciembre 2009 — Categoria * TODOS, . Alcántara Plá, Manuel

Los antiguos salvajes, afirma Montaigne, poseían sacerdotes adivinos que les vaticinaban el futuro. Como la adivinación se consideraba un don de los dioses, era inexcusable que el oráculo no se cumpliera y, si los hechos desmentían al profeta, la tribu lo cortaba en pedazos.

Uno de aquellos sacerdotes vio tan nítida en sus sueños la muerte de los más jóvenes del reino que se atrevió a anunciarla. Como no ocurrió, mandaron matarlo.

Su sucesor despertó poco después con los sudores de haber presenciado el mismo sueño y, fiel a su obligación sagrada, se atrevió a anunciarlo. Como no ocurría, los mandó matar.

-Manuel Alcántara Plá

La puerta condenada

por redacción el 8 Diciembre 2009 — Categoria * TODOS, . Vitale, Carlos

De niño, en el barrio, se relataba la aventura de un vecino que había sobrevivido a un naufragio flotando durante una semana sobre una puerta. Desconozco quién era e incluso si la peripecia acaeció de verdad, pero no dejo de meditar en ese hombre, azul y agua, negro y agua, asido a una puerta por la que no es posible huir.

-Carlos Vitale