Pepito
Pepito caminaba como un pato con los pies hacia fuera, imprimiendo un ligero movimiento de vaivén a todo su cuerpo. Cuando algo le llamaba la atención su cabeza se movía, nerviosa, de un lado a otro como la de un gorrioncillo que buscara comida. Solía pararse con las manos a la espalda, golpeando rítmicamente la palma de una contra el dorso de la otra, como si sacudiera las plumas de una inexistente cola. Al reírse levantaba la cara hacia el cielo, igual que las gallinas cuando beben agua.
A sus hermanas no les extrañó que en vísperas de un invierno que resultó anormalmente crudo, Pepito extendiera las alas y se alejara, volando hacia el Sur.
-Lola Suárez
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Bellísimo. Insuperable Pepito. Preciosas las imágenes.
Un abrazo,
Izaskun
Comentario por Izaskun Legarza — Agosto 14, 2008 @ 10:08 pm