Ágape
Desde hacía días flotaba a la deriva ebrio de alucinaciones. Sediento aspergeaba con desespero su cuerpo ya reseco, su cerebro nublado.
En el delirio de su alteración orgánica se hirió. Al olor de la sangre su oscuro mellizo interno se hizo timonel de su mente. Su boca succionaba con avidez el espeso líquido que manaba de su herida, sin conseguir saciarse, ignorando la gula al hartazgo.
De madrugada descubrieron el cadáver aún tibio en el bote encallado. El cuerpo presentaba insólitas lesiones, carrillos mutilados, ausencia de lengua y labios, sus miembros sembrados con profundas dentelladas.La autopsia confirmó el macabro festín que la víctima se había regalado con sus propias carnes.
-Alejandro Gelaz
7 Comentarios »
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Ágape, comunión verdadera la de tu personaje. Me gustó el cuento. Un abrazo
Comentario por Lauren Mendinueta — Octubre 5, 2008 @ 5:32 pm
Intentaré seguir el ejemplo del mellizo y autofagocitarme en ágapes mientras derivo y espero.
Me gustó su cuento.
Un abrazo
Comentario por Izaskun — Octubre 5, 2008 @ 8:27 pm
Delirio suculento, a cada bocado, las palabras van tornándose las armas de la imagen.
Le he dadado cinco dentelladas (relecturas)a tu mini ficción y quedé con hambre, mi gula requiere ser saciada.
Espero el siguiente.
Un abrazo sin macabras consecuencias.
Sergio Astorga
Comentario por sergio astorga — Octubre 5, 2008 @ 10:45 pm
Un camino interno?
Insaciable. Releerlo es un festín. Me encantó. Un beso, María Savastano.
Comentario por María Savastano — Octubre 21, 2008 @ 11:33 pm
Un camino interno? una sed?
Releerlo es mi festín.
Me encantó. Un beso, María Savastano.
Comentario por María Savastano — Octubre 21, 2008 @ 11:35 pm
Cuanto diente. Cuanta saliva en busca de un trozo con que saciarse.
Nadie ha puesto la mesa con mantel y cubiertos y sin embargo todos hemos asistido al banquete con boca de pozo y ojos apuntados de locura y deseo.
Comentario por Húmedos desiertos — Noviembre 4, 2008 @ 9:59 am
Cuanto diente. Cuanta saliva en busca de un trozo con que saciarse.
Nadie ha puesto la mesa con mantel y cubiertos y sin embargo todos hemos asistido al banquete con boca de pozo y ojos apuntados de locura y deseo.
Un texto que invita a las relecturas.
Comentario por Húmedos desiertos — Noviembre 4, 2008 @ 10:00 am