La pescadera
Escama que todos los puestos de la pescadería tengan su cola de clientes (fieles los unos, de paso los otros) menos uno. Más escama aún que en ese puesto despache una mujer de extraordinaria belleza, que entretiene la espera afilando los cuchillos con una sonrisa anchurosa. Resulta llamativo ver a los clientes que merodean por el mercado alejarse, dibujando una curva, cuando pasan por delante de su expositor de mármol. Acaso teman algún desvarío repentino y punzante, aunque es justo aclarar en su descargo que la pescadera es un dechado de amabilidad y simpatía y no cabe imaginar en ella ni una pizca de sadismo. Eso sí, cuando abre el congelador y se dejan ver las cabezas, en todo el mercado el aire se vuelve gélido e irrespirable.
-Antonio Serrano Cueto
3 Comentarios »
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Sus motivos tendría la pescadera, la gente siempre prejuzga. Jaja, muy bueno.
Comentario por Gabriel — Diciembre 10, 2008 @ 9:07 pm
Escamado, el cliente, que a lo largo y ancho del mercado está buscando algo con lo que entretenerse trabajando en su cocina y, que lo que ha descubierto es que solo cadáveres trasnochados habitan los puestos, uno detrás de otro.
Escamado el advenedizo comprador que de pronto descubre la vida sin tapujos en el celestial cuerpo de aquella pescadera que afila de cristales y espejos los cuchillos con los que descuartizar aquellos cadáveres que representan la única vida que la circunda.
Comentario por Suma de letras — Diciembre 10, 2008 @ 9:54 pm
Excelente, Antonio. Muy sugerente, sin decir nada se dice todo, como debe ser.
Un abrazo
Norberto
Comentario por norberto — Mayo 18, 2010 @ 11:26 am