Longevidad
No son las parcas quienes cortan el hilo ni es la enfermedad ni la bala lo que mata. Morimos cuando, por puro azar, cumplimos el acto preciso que nos marcó la vida al nacer: derramamos tres lágrimas de nuestro ojo izquierdo mientras del derecho brotan cinco, todo en exactamente cuarenta segundos; o tomamos con el peine justo cien cabellos; o vemos brillar la hoja de acero dos segundos antes de que se hunda en nuestra carne. Pocos son los signados con posibilidades muy remotas. Matusalén murió después de parpadear ocho veces en perfecta sincronía con tres de sus nietos.
-Raúl Brasca
3 Comentarios »
Suscripción RSS a los comentarios de esta entrada. TrackBack URI



Esto es una obra maestra.
Un saludo.
Comentario por izaskun — Abril 18, 2009 @ 2:28 pm
Absolutamente maravilloso.
Comentario por Victoria — Abril 26, 2009 @ 12:50 am
AL MAESTRO RAÚL BRASCA, UN GRAN ABRAZO POR SU GRAN OBRA Y MI AGRADECIMIENTO ETERNO POR HABER CONSIDERADO QUE MI ESCRITO “DESPUES DE TODO NADA”
ES BUENO.
Comentario por ALEJANDRO RODRIGUEZ HANZIK — Diciembre 18, 2009 @ 10:09 pm